Mi culpa

Lo conversábamos anoche, en una tertulia entre ex colegas de Serplac. Bajo el triste reinado de Bustos, hubo muchas, demasiadas arbitrariedades. Y no fuimos capaces de levantar la voz, oponernos, denunciar. Es cierto que las acciones y decisiones tomadas antes y durante el cambio de autoridades produjeron división en el equipo dentro de Serplac, así que no estábamos cohesionados para hacer frente a la agresión del jefe del nuevo régimen.

Solo con la intervención del ministro se puso término a las arbitrariedades. No se trató de reestructuración de gabinete, Bustos ha sido el único seremi en La Araucanía en ser destronado, hasta la fecha. Hoy hay un nuevo espíritu, Francisco Reyes ha venido a poner un nuevo sello, es el opuesto absoluto del depuesto personaje.

Pero el actuar despótico y arbitrario dejó heridas y huellas. Como dije, no fuimos capaces, no tuvimos los pantalones para ponerles atajo. Fuimos cómplices, por omisión, por quedarnos callados, por acatar. Más que cómplices, culpables.

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