1° de mayo, 11 de septiembre… ¿qué diferencia hay?

Pocas veces las noticias trascienden tanto, y son conocidas por todo el mundo en cosa de minutos. Pero claro, se trataba de una noticia trascendente para los gringos. Ayer, domingo 1 de mayo, 2011,  a última hora, Obama se ufabana anunciando la muerte de Osama. Los seals, esas tristemente famosas tropas de asalto, en una trama de película clase B digna de ser protagonizada por un actor de la talla de Steven Seagal (boring!), llegaron a un país del Medio Oriente y en un operativo de 40 minutos irrumpieron en la mansión fortaleza que albergaba al personaje cuya cabeza tenía un precio, el una vez admirado pero ahora odiado por los gringos Osama bin Laden, supuestamente liquidándolo a él y a quienes lo acompañaban.

Lo que me duele de la noticia, es que los gringos se sienten los dueños del mundo y de la verdad. Veamos, ¿quién creo al líder de al-Qaeda, quién le dió los motivos para atacar las torres? ¿No fueron los propios gringos, con esa actitud de soberbia, de cowboy, de John Wayne decidiendo qué es lo bueno y lo malo para los demás, pero que son incapaces de ver la viga incrustada en su propio ojo?

Los gringos cosechan lo que siembran, y ahora, tristemente para el mundo, cosecharán más odio, más terrorismo, el horror de una nuke estallando en sus propias narices, en un ataque mil veces peor que el que intentaban vengar.

No estoy de acuerdo con al-Qaeda, no estoy de acuerdo con los talibanes, no estoy de acuerdo con los islamistas extremistas  fundamentalistas (no estoy de acuerdo con ningún fundamentalismo, la verdad). Pero no puedo alegrarme con los gringos. Son esos mismos que se alegraron por el terremoto de Japón, diciendo que los nipones estaban cosechando por Pearl Harbor y por la depredación de ballenas. Ellos, que bombardearon Hiroshima y Nagasaki con sendas nukes, ellos, los reyes de los depredadores en el mundo.

Lo siento, gringos, no puedo alegrarme con ustedes. No voy a comparar dolores, el dolor por mi 11 de septiembre es más trascendente para mí que el dolor de ustedes por su 11 de septiembre, y para ustedes, es al revés. Pero nosotros no hicimos un contra golpe; hubo intentos de algún grupo por tomarse la venganza por los crímenes de lesa humanidad cometidos en nuestro país, pero no hemos ejecutado a nadie de los culpables, ni dentro ni fuera de la legalidad.

Y ustedes, entran a Pakistán, con sus armas, sus helicópteros, sus equipos de combate, sus hombres, y matan, y disponen de los cuerpos, al margen de la ley, al margen de cualquier convenio que regule las guerras, y salen del país, sin ser objeto ni siquiera de un parte por helicóptero mal estacionado. Por lo menos, los que atacaron las Torres Gemelas murieron en su propio acto.

Díganme, gringos, ahora, ¿hay diferencia entre mi 11 de septiembre, el de ustedes y, ahora, el 1° de mayo?

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