Ya es el momento de empezar de nuevo

Hay etapas que se cumplen, casos que se cierran, capítulos finalizados, muertos sepultados. Este blog no termina aquí, pero lo que justificó el contenido principal de los artículos posteados durante el año 2010 ya ha dejado de ser, desde hace unos meses, una motivación primordial.

De hecho, enterré todo lo que me ha pasado mientras permanecí en mi anterior trabajo, para lo cual realicé un pequeño rito, testimoniado aquí.

¿Qué sepulté allí? Las persecuciones, los maltratos psicológicos, las sospechas, las deslealtades de antes y después del cambio de gobierno. La rabia contra la Seremi durante el gobierno anterior y el Seremi del gobierno actual que me desvinculó. Las sospechas acerca de cuál de mis compañeros dio mi nombre para que yo saliera de Mideplan, después de 19 años allí. La gran duda acerca del motivo, pues el Seremi solo me dio una ambigua razón, que mi despido era parte de una “reestructuración necesaria”. Tan ambigua como lo que les dio a otros que ese individuó desvinculó después, como “no cumple el perfil”.

Un paréntesis. Algún comentador de mi blog sugirió como causa la manifestación de una condición de salud, lo cual espero que no haya sido así, porque habría sido el colmo de la discriminación. La discriminación política la puedo entender, aunque no justificar; otro tipo de discriminación, me violenta y, desgraciadamente para el alma de este país, existe, y en el medio más cercano a nosotros. Obviamente aquel comentario que menciono lo veté, porque el que hacía el comentario igualmente me discriminó, pues no sabe que la causa que él mencionaba deriva de una condición de salud que, lamentablemente para mí, me acompaña. Y si expongo el caso aquí, es porque me dolió el comentario, agudizado por el proceso que estaba viviendo. Eso fue un cuchillo revuelto en una herida abierta, el reírse de algo que me estaba afectando. Si el comentarista pensó que era gracioso, no lo era para mí. Mandé a la papelera su comentario, y mandé a la mierda al que lo expresó. Fuck you, aunque no creo que estés leyendo esto ahora, ni creo que vuelvas a darte una vuelta por mi blog. Cierro paréntesis.

Retomando el hilo: había muchas cosas que estaban pesando en mi corazón, y que aportaban en el peso de la mochila que me ha dificultado avanzar y superar mi condición de “desempleado”. Tras el rito del funeral de mi antiguo trabajo, la mochila se alivianó, y si aún quedan pesos en ella, son los menos ahora.

La mayoría de los artículos que subí a mi blog durante los primeros meses de vida de aquél, fueron una catarsis necesaria, un aliviarme de las rabias, descargarme de los rencores por las injusticias sufridas. No las he superado plenamente, aún hay rencores presentes, no hay perdón ni olvido. Pero el contenido de mi blog será ahora diferente. Tiempo de cambiar el folio, mirar hacia el futuro, liberarme de las redes de las cosas que ya pasaron.

Esta artículo fue publicado en Mis pensamientos. Guarda el enlace permanente.

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